El
consumo de las ventanas de PVC crece en la mayor parte de
los países de Europa y el mundo por sus excelentes
prestaciones, y por su versatilidad para cerramientos y ventanas
de fachada. Un ejemplo de ello es el grado de participación
de la ventana de PVC en el mercado en los distintos países
se ha conseguido a coste de otros materiales.
En alemania la cuota del mercado de la ventana de PVC es del
57%,
en Polonia del 70%, en Francia del 60%, Irlanda 80%, Turquía
80%, etc... A diferencia de lo que ocurre en Europa, en España
el uso de la carpintería de PVC es más moderado,
siendo las causas fundamentales de ello que su introducción
en nuestro país es mucho más reciente y al gran
desconocimiento por parte del público de las
tecnologías avanzadas. La tendencia del mercado de
las ventanas de PVC es de moderado crecimiento que se va a
ir incrementando hasta conseguir una cifra que sea mas homogénea
y cercana a la del resto de Europa, que es del 41,5%. El futuro
del crecimiento del mercado del PVC se centra en el Sur y
Este de Europa.
Para la fabricación de ventanas de PVC se requiere
una elevada inversión inicial en maquinaria, ya que
se trata de equipos muy avanzados y costosos. Los bastidores
(marco y hoja) están soldados, por lo tanto son herméticos,
y las máquinas rechazan las imprecisiones dimensionales.
En las ventanas de PVC el producto
final está perfectamente encuadrado. Esta exigencia
tecnológica del proceso de fabricación es una
ventaja que permite obtener el alto
grado
de confort que se disfruta en las viviendas, por su hermeticidad.
Dentro de la Península Ibérica, la implantación
de la ventana de PVC es muy variable. Donde más se
coloca es en la zona Norte con una cuota casi “europea”
del 36%. En el centro de la península el 18,4%, en
Levante el 12,3%, en el Sur el 9,4%, y en Cataluña
y
Baleares el 14,7%. Portugal tiene una cuota del 9,2%.